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Detectar síntomas inusuales de ansiedad

Los trastornos de ansiedad se encuentran entre las enfermedades mentales más comunes en los Estados Unidos y afectan a casi 40 millones de adultos o casi el 18 por ciento de la población cada año. A pesar de ser altamente tratable, solo el 37 por ciento de las personas recibe tratamiento.

Aquellos que luchan con trastornos de ansiedad lidian con síntomas comunes como dificultad para respirar, palmas sudorosas, dolor de pecho y náuseas, entre otros. Sin embargo, también se pueden tener problemas con algunos síntomas inusuales como los trastornos alimentarios y el aumento del abuso de sustancias, que pueden pasar desapercibidos. Algunas de estas manifestaciones de ansiedad poco comunes se analizan a continuación.

  • Trastornos de la alimentación – Según la Asociación Estadounidense de Ansiedad y Depresión (ADAA), la ansiedad y los trastornos alimentarios pueden coexistir en un individuo. Una persona que lucha con un trastorno alimentario puede terminar comiendo demasiado o demasiado y también volverse extremadamente consciente del peso y la forma del cuerpo. Puede que siga una dieta extrema o que esté obsesionado con el ejercicio. Todas estas manifestaciones pueden tener una repercusión grave en la salud y la vida de una persona.
  • Abuso de sustancias – La ansiedad a veces puede ser tan insoportable que una persona puede recurrir a automedicarse con alcohol, medicamentos recetados u otras drogas ilegales. El subidón obtenido de estas sustancias puede adormecer temporalmente los pensamientos del usuario y la angustia relacionada. Sin embargo, es importante comprender que una persona solo puede obtener alivio a corto plazo de estas sustancias, pero a la larga causan más daño. Destruyen relaciones, carrera, finanzas, vida social, salud física y mental e incluso pueden causar la muerte.
  • Trastornos del sueño – La ansiedad puede inducir problemas de sueño como insomnio, sueños lúcidos, sonambulismo e incluso narcolepsia. Cuando una persona está ansiosa, puede tener una gran dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido, o también puede tener problemas con la alteración del sueño en forma de terrores nocturnos y pesadillas.
  • Presencia en redes sociales – Una persona que lucha con un trastorno de ansiedad puede volverse hiperactiva en las redes sociales. La ansiedad induce un fuerte impulso de acercarse a los demás. Demasiada actividad en las redes sociales puede provocar que se retire de las interacciones del mundo real, inquietud cuando uno no puede iniciar sesión, pérdida de interés en otras actividades, etc.
  • Deseo de afirmar el control – Las personas que luchan contra la ansiedad a menudo piensan que han perdido el control sobre muchas cosas en su vida. Esto conduce a hábitos obsesivo-compulsivos como hacer algo repetidamente hasta estar seguro de hacerlo perfectamente.
  • Picazón, picaduras y mordeduras – Algunas personas canalizan su ansiedad a través de actos físicos como rascarse repetidamente, rascarse una costra y morderse las uñas. Esto podría resultar de sentirse ansioso debido a la presión en el trabajo, el estrés en el hogar o cualquier otra situación.
  • Desarrollar fobias – A veces, la ansiedad conduce al desarrollo de fobias inexplicables. Uno podría comenzar a temer las alturas, el agua, los espacios reducidos o las personas.
  • Desorden de ansiedad social – Las personas que luchan contra la ansiedad a menudo evitan las interacciones sociales debido al miedo a ser rechazadas, ridiculizadas o juzgadas. La ansiedad puede obligar a uno a permanecer en el interior y solo interactuar con las personas cuando se ve obligado a hacerlo.
  • Trastornos gastrointestinales – La ansiedad también puede provocar trastornos gastrointestinales porque el intestino es sensible a emociones como la ira, la depresión y la ansiedad. Es probable que una persona experimente diarrea y reflujo ácido o afecciones graves como gastroparesia y síndrome inflamatorio del intestino (SII).
  • Síntomas varios – Experimentar alucinaciones olfativas (oler una sustancia), eructos o pedos excesivos, bostezos excesivos, tener las manos y los pies fríos, la boca seca y las piernas nerviosas son algunos de los otros síntomas de ansiedad.

La ansiedad es tratable

A pesar de ser una enfermedad mental prevalente, muchas personas evitan buscar tratamiento porque temen el estigma y la discriminación. Es importante que ellos y sus familias comprendan que la ansiedad se puede controlar y que no hay nada de qué avergonzarse. Con medicamentos y terapias como la terapia cognitivo-conductual, los síntomas se pueden controlar y una persona puede volver a estar sana y ser productiva.

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